Séneca

Hace algo así como diez años, mi amiga Eva me regaló una pequeña antología de Séneca que devoré en unos cuantos días montado en el autobús. Estaba llena de citas ingeniosas, pequeños fragmentos sobre la postura del filósofo cordobés sobre los temas más dispares, recomendaciones a amigos, anécdotas, reflexiones… Es uno de esos libros que a uno le gusta abrir por cualquier página.

Antes no me parecía que el tiempo pasara con tanta rapidez: ahora me parece que su carrera es increíble, ya sea porque siento acercarse su meta, o porque he empezado a preocuparme del tiempo que pierdo y a contarlo.

Cartas a Lucilio

El caso es que hace ya unos meses me topé en la estación de autobuses de Córdoba, oh casualidad, con un volumen que contiene las obras más relevantes del filósofo: ‘Sobre la felicidad’, ‘De la brevedad de la vida’, ‘Sobre la clemencia’, ‘Ideario’, esta última es un compendio de las imprescindibles ‘Cartas a Lucilio’, y ‘Cuestiones naturales’. Me duró un par de semanas en las manos, es el mejor libro que he leído en todo el año. Ahora me pregunto, ¿cómo se puede escribir una antología sobre Séneca?, ¿cómo elegir entre el oro y el oro, sin arrojar oro al suelo? Es por eso que no sabría por donde empezar para hacer el resumen de una obra tan densa, tampoco es ese el propósito ni mucho menos. Señalaré, como siempre hago, alguna cosa, recomendando todo lo demás.

Es necesario aprender a vivir durante toda la vida; y lo que quizás te pueda sorprender con mayor motivo es que durante toda la vida debemos aprender a morir.

Sobre la brevedad de la vida

Es curioso cómo Séneca terminaba muchas de sus cartas ofreciendo alguna cita de otros pensadores, sobre todo recurre a Epicuro, único hedonista que salva de la pira estoica. También las continuas referencias a lo cotidiano, así como a la vida romana, al circo, a los emperadores, sobre el ejercicio físico, por supuesto a la filosofía… la lista es interminable. De cada detalle que emana de la tierra, por más que nos quiera vender una y otra vez la búsqueda de la virtud, saca una enseñanza: aprovechar todos los días de la vida, controlar las pasiones, aprender a morir, saber vivir con lo que se tiene antes que con lo que se ambiciona, evitar la multitud, vivir conforme a los criterios de la naturaleza, la importancia de la amistad y de la filosofía, el aprendizaje de la propia enseñanza y un larguísimo etcétera.

…rabia de fieras es complacerse en la sangre humana y en las heridas y, dejando de ser hombre, convertirse en un animal salvaje. Yo te pregunto, Alejandro, ¿qué diferencia hay entre que eches a los leones a Lisímaco o que tú lo destroces con tus propios dientes?

De la clemencia al emperador Nerón

Pese a que el filósofo total que es Séneca esté más tieso que la mojama, su filosofía sigue viva entre los pésimos libros y panfletos que se escriben hoy. Una filosofía que no se enclaustra para elucubrar sobre el sexo de los ángeles, antes bien, abre la puerta y sale a la calle. El mismo día que acabé el libro yo también salí a la calle. Caminaba con la cabeza repleta del atracón estoico que me había dado y me paré delante de un semáforo. Al otro lado estaba Eva. Aquellos que dejamos la superstición para las palomas no nos dejan de sorprender las casualidades de la vida. Va por ti.

Cuando me doy a mis amigos, no estoy ausente de mí mismo, sino que también estoy con los mejores; a ellos en cualquier lugar o en cualquier época que hayan vivido, tiendo mi espíritu.

Cartas a Lucilio

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