Escenas de discoteca en el cine

No hay thriller que se precie que no contenga una escena dentro de una discoteca. ¿Para qué sirven? ¿Por qué son tan habituales?

De primeras para darle ritmo y dinamismo a la película, tras algunas escenas donde impere la reflexión o como desencadenante en todo su conjunto para que aquello acabe en una tragedia en la que la mayor parte de la gente, absorta en la música, ni se entere. También se trata de una gran oportunidad de meter un gran tema, que cortando en seco con la escena anterior o in crescendo mientras entra el personaje de fuera hacia dentro, aporte elegancia y desfase o que sirva para indicar el estado de ánimo o la situación en la que se encuentra el protagonista. ¿Cómo no recordar Matrix, cuando Trinity le habla al oído a un confuso Neo en un tugurio metalero mientras suena un tema estridente y genial al mismo tiempo?

Hay que indicar el punto dionisíaco e irracional que presenta una discoteca abarrotada donde la gente se deja llevar por la música y donde las drogas, el sexo o la violencia son comunes, al menos en las películas claro. Siempre es un detalle añadir planos cortos muy puntuales con expresiones faciales que indiquen sensualidad, desinhibición, desenfreno, un numeroso grupo de manos levantadas acompañando la música, gogos bailando en lugares más elevados o a los camareros sirviendo una copa tras otra. Pues bien, dentro de ese magma de irracionalidad delirante discurre la trama y la discoteca se convierte en un lugar perfecto donde asesinar algún objetivo, establecer contactos oscuros, realizar una redada policial o recibir una buena bofetada de alguna chica. Como ejemplo de lugar poco recomendable nos puede servir el caso de Blade: en la parte trasera de un matadero se celebra una fiesta para vampiros e iniciados, en la que se esparce sangre desde el techo cuando la música llega a su punto culminante; mientras la fiesta continúa muchos caerán bajo la espada del protagonista.

Tampoco hay que olvidar el lado económico del asunto, ya que no son necesarios grandes efectos especiales, sólo jugar con la iluminación lo mejor posible (The gamer y Collateral son buenos ejemplos en esta faceta) y añadir figurantes, por lo que puede ser una posible solución para cuadrar el presupuesto sin perder dinamismo, dejando entretenido al espectador. Después de la escena en la discoteca ¿qué? Pues a otra cosa, no hay que abusar ni confundir al público haciéndole creer que ha estado de parranda en lugar de viendo una película.

Nada más por ahora, sólo recordaros lo que muchas madres y todas las abuelas nos dicen siempre con el tema de las discotecas: “Chiquillo que a esas horas no hay na bueno por la calle” y deciros que me lo pasé teta escribiendo este post y escuchando al mismo tiempo los temas de varias de estas escenas. (Negocios sucios, Collateral, Matrix, Blade)

Matrix

Blade


Gamer

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