Guía básica de senderismo y baja montaña

Esta guía nace de tropezarme muchas veces con la misma piedra. Hace un par de años empecé en el mundillo del senderismo y fue a la aventura la verdad sea dicha, sin leer nada ni ir con nadie que supiera de que iba el tema ni algo parecido. Así que me perdí no se cuantas veces, me dió el sol hasta en el cielo de la boca, hubo un par de veces en las que cada charco estancado me parecía un lugar seguro donde beber de la sed que llevaba encima y otra vez nos tuvo que rescatar la guardia civil por intentar atravesar de noche campo a través sin luz alguna lo que empezó por ser un camino angosto hasta convertirse en un zarzal que nos llegaba a la cabeza y que se cerraba por detrás conforme nos abríamos paso a mochilazos. Todos los comienzos son duros. Recuerdo también la primera vez que llegué a Cerro Muriano desde Córdoba (parte del camino de Santiago) con Fernando y buscamos por todos lados las dichosas y escondidas flechas amarillas que indicaban el sendero cargados de provisiones, cuchillos por si nos atacaban jaja y agua para un regimiento. Tardamos nueve horas entre la ida y la vuelta. Meses más tarde y después de hacer muchas subidas al Cerro Torreárboles recordaba con alegría aquella primera vez. Sólo nos faltaba llevar un escudo antidisturbios y un lanzagranadas para ir más protegidos. Lo que al principio parece duro luego se disfruta y se vuelve asequible, así que de tardar nueve horas y andar medio reventados por la subida acabamos por correr saltando por las piedras como estúpidas cabras y hacernos el camino en seis horas. También recuerdo mis subidas al Pedro López con Sosias (ese compañero de desventuras) y mi hermana Mercedes y el día que ésta aterrizó con las rodillas y casi de boca contra las piedras. También de la vez que fuimos con Fernando, otro Fernando, y Sosias por la sierra de Córdoba y el primero no paró ni un minuto de hablar de filosofía, religión y cosas realmente interesantes. Pues bien como en otras muchas cosas, el esfuerzo duro se ve recompensado con la satisfacción de llegar a una meta, y multiplica cada placer posterior. Así, no es lo mismo un trago de agua en cualquier momento en tu casa que llegar sediento y sentir como pasa esa misma agua por la garganta, atraviesa el esófago y el estómago la expulsa para que todas tus células griten a una: ¡TE QUIERO! Ni que decir de cuando te das la mejor de las duchas o te lanzas, proyectas o aterrizas sobre el colchón, y ya ni te cuento cuando por la noche se te cierran los ojos como cuando cae el telón. Cuántos insomnes no se curarían si siguieran este método. Lo dicho y Epicuro siempre tendrá razón en esto, el placer se multiplica tras el duro esfuerzo. Pues bien para que sea más llevadero para quien comienza en este mundillo  me dediqué el otro día, aburrimiento mediante, a crear esta guía básica de senderismo y baja montaña. Con que sólo le sirviera a una persona en algún momento que se decida, que te decidas, a echarse andar me doy por satisfecho. Ahí van las reglas básicas:

  • Mira por donde pisas: Es lo principal y lo que con el tiempo y la confianza das por sentado y te la acabas pegando.
  • No abandonar la ruta, a menos que conozcas perfectamente la zona
  • La línea recta es el camino más recto, pero no tiene porque ser el camino más breve: la vez que intenté atajar campo a través tuvieron que venir a rescatarnos. Siempre será más seguro dar más vuelta por un sitio conocido y por camino que atajando aunque sea campo a través.
  • Zigzaguear al subir o descender cuestas muy empinadas para reducir la pendiente.
  • Descender siempre que se pueda de espaldas a la montaña y parcialmente de lado frenando con las botas para evitar caídas.
  • No dar de comer ni acercarse a animales salvajes. Recuerda que los perros, generalmente enormes, protejen al máximo su rebaño, así que cuidadín con acercarse a acariciar a esa oveja tan bonita… a no ser que estés al lado del pastor.
  • No arrojar basura ni siquiera restos orgánicos ya que éstos últimos pueden permanecer meses hasta descomponerse por completo ensuciando el entorno.
  • Dejar claro en casa la ruta que seguiremos y no cambiarla a última hora.
  • Nunca ir en solitario.
  • Usar calzado adecuado ( de suela dura ) y ropa transpirable. Esto último evitará que te deshidrates rápidamente.
  • En caso de previsión de lluvias echar el chubasquero, botas con goretex, y ojito con las piedras que resbalan como nunca.
  • Estudiar el terreno, hay zonas donde se pueden producir desprendimientos con cierta facilidad. Recuerdo una vez que pasamos por una zona donde hace tiempo hubo un incendio y el suelo, de polvo de granito y arena se hundía a cada paso y las piedras grandes que había con tocarlas un poco se iban ladera abajo.
  • En caso de una pequeña escalada: mantener el cuerpo lo más pegado posible a la pared, tener siempre que se pueda tres puntos de apoyo, cargar todo el peso posible en las piernas.
  • Realizar descansos cortos y estiramientos para descargar las piernas.
  • Utilizar bastones si se tiene problemas de espalda o de apoyo para las subidas y descensos.
  • En verano usar gafas de sol, protección solar, tener tapada la cabeza, además de salir temprano y descansar en zonas con sombra.
  • Nunca beber de aguas estancadas ni directamente de arroyos a no ser que potabilicemos el agua y la hirvamos añadiendo sales si es procedente de la nieve y bajo ningún concepto del mar. La más segura es la que emerge directamente de las rocas ya que éstas la filtran por completo. Parece mentira pero cuando tienes mucha sed los ojos se te van a cualquier charco y te piensas si beber o no.
  • En verano si te topas con un arroyo no pierdas la oportunidad de darte un chapuzón si puedes o al menos de refrescarte. Evitará los temidos golpes de calor y durante un rato irás fresquito.
  • Es mejor comer poco pero que de energía, los frutos secos, pasas y alguna barrita energética son ideales. Hay que olvidar por contra llevar el tortillón y comidas abundantes para evitar que nos de la bajona.
  • Ojo con los animales, por pequeños que sean. Algunas serpientes pequeñas se enroscan entre los arbustos y hay que tener cuidado también con las colmenas y panales. En ciertas épocas del año cuando se ordeñan las abejas éstas se vuelven especialemente nerviosas y pican al menor movimiento. Recuerdo una vez tener que correr Fernando por un lado y yo por el otro y venir con algunos picotazos.
  • Añadir un pico a la ruta hará que ésta sea más amena y el hecho de llegar arriba y descansar allí bajo las nubes, sobre las piedras calientes con la profundidad del valle lo mejor del día.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Travesias y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s