El tirano Periandro y la violencia contra la mujer

Lamentablemente, la violencia contra la mujer no es una lacra que haya surgido a finales del siglo XX, cuando empieza a cuantificarse. Nos podemos remontar incluso a la antigüedad clásica donde encontraremos un curioso caso. Hablamos de uno de los siete “sabios” de Grecia, el tirano Periandro.

Si hemos de creer a Diógenes Laercio, “tomando Periandro de la ira, quitó la vida a su mujer, que a las sazón estaba encinta, dándole de patadas debajo de una escalera, incitado de las malas persuasiones de sus concubinas, a las que quemó después.” El panorama que describe Diógenes no puede ser más desolador. Se ve que el tirano olvidó sus propias palabras cuando dijo: “Buena es la quietud, peligrosa la precipitación”. Tiempo después, no se sabe cuando, pronunció su yo no quería: “El fracaso de mi mujer aconteció contra mi voluntad” Es esta última frase, mecanismo de defensa de los malditos, la que para mí da veracidad a lo que nos cuenta el historiador, que por otra parte recarga sus volúmenes sobre la vida de los filósofos más ilustres de informaciones poco contrastadas.

Una cosa está clara, Periandro no se merece el título de Sabio de Grecia ni el de filósofo ilustre que le otorga Diógenes al incluirlo en su libro. Y sobre la violencia contra la mujer no descubro nada nuevo al decir que es tan antigua como la humanidad y que se da en todas las capas sociales.

"Mujer maltratada con un bastón", Goya

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Una respuesta a El tirano Periandro y la violencia contra la mujer

  1. Darthz dijo:

    Vaya, es que la violencia ha sido siempre uno de los recursos del hombre (el más primitivo y, sí, uno de los más populares), desde que eran “monos” hasta lo que somos ahora. Y no sólo contra mujeres, sino contra cualquier tipo de ser vivo. La violencia contra la mujer, ya que especificamos, era además algo más acentuado en el pasado que ahora, donde todo se regula por unas leyes y una democracia y una cárcel que asusta al hombre a cometer tales delitos; pero no nos engañemos, antiguamente, en ese imperio machista que fue siempre el mundo, las mujeres fueron maltratadas siempre desde todos los ámbitos: desde el laboral (que era inexistente para ellas, a menos que se dedicaran a la prostitución, y aún así las podían quemar por brujas) al familiar o al social; seres excluidos de una sociedad dominada y regulada por machos. Cosa que desde hace tiempo, me parece, está cambiando. Lo que no podemos hacer es desaparecer la violencia, ni los asesinatos, ni contra la mujer ni contra los hombres: por mucho que nos duela siempre habrán injusticias en el mundo, violencia, barbarie, caos, muerte. Forma parte de nosotros, aunque nos avergüence.

    Un saludo desde mi rincón, también, y se agradece la visita.

    : )

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