Memorias de un nómada urbano (I)

Lo bueno que tiene andar frente a otros medios de transporte es que puedes empaparte del ritmo de la ciudad, de lo que dice la gente. Hoy venía andando desde la casa de mi niña que está donde Pedro perdió las llaves, estaba anocheciendo, dos ancianos se reencontraron después de, al parecer, mucho tiempo. Sus primeras frases antes de cualquier saludo fueron:

-¿Qué ha sido de lo que fue de mí?

-¿Y de lo que fue de mí?

Mientras pasaba por medio, los dos ancianos estaban dos metros separados, pensé si algún día acabaré yo diciendo lo mismo, si alguna vez miraré hacia atrás y pensaré que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Llegando ya a casa, unos kilómetros más adelante, se encontraba en un banco una chica sudamericana con un carrito de bebé. Lloraba a lágrima viva y su único consuelo era un pañuelo. Imaginé que quizá algún familiar había fallecido del otro lado del océano, que su marido la habría dejado, que no encontraba trabajo en estos malos tiempos… en miles de posibilidades; y entre tantas posibilidades no pensé en sentarme a su lado para al menos preguntarle que si necesitaba algo o para consolarla. Una vez aquí me dije: lo que ella necesita no se lo podrás dar, pero es una vana excusa para no hacer lo que se tiene que hacer, creo yo, en esos momentos.

Este post va por ti, mujer desconocida, allá donde estés y te haya pasado lo que te haya pasado. Siento no haber estado a la altura…

Recuerdos

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5 respuestas a Memorias de un nómada urbano (I)

  1. meggan dijo:

    pues….seguramente los samaritanos no fluyen por las esquinas de las calles como antaño

    y es que cadvez es más dificil entender la vida y la sociedad.
    no podrias ayudarla o si,aveces no podemos inplicarnos mucho ,porque no somos dios.
    las administraciones y las politias sociales estan para algo..

    encaunto a lo de el envejecimiento
    seguramente lo diras,porque es ley de vida
    pero la vida es lo que toca vivir,no somos los mismos cada 10 años nustro cuerpo declina,y no somos lo mism de fuerte,de guapos,de culaquier cosa..

    por eso hay que hacer las cosas hoy y pensar en que mañana no se si las podré hacer igual.
    yo con 42 uffffffff,ya no soy la misma

    la vida golpea duro,y una parnde a poner barreras,hasta en su corazón…
    besos

  2. ayrim dijo:

    Creo que al leer esto, me ha dolido tanto como a ti. ¿Por que no actuar tal y como nos sale en esos momentos?, ¿Por que no pararnos? Son tantas las veces que me duele el corazon por ver a alguien sufriendo y sin embargo, paso de largo. Al final…no soy mas que otro pasmarote que vaga por las calles, sin percatarse del dolor.

  3. Salegna dijo:

    Lamentablemente normalmente es así, miramos y seguimos de largo, a veces por prudencia dejamos de ser mas humanitarios, procuramos mantenernos al margen evitando involucrarnos, pero luego nos queda el remordimiento, ¿debí pararme?, ¿debí preguntarle?, pero de volver a ocurrir probablemente seguiremos pasando de largo.
    En cambio en caso de accidentes afortunadamente paramos casi todos, cuando se trata de salud enseguida llamamos por telefono pidiendo ayuda y nos ofrecemos por si podemos ayudar.

  4. ps io no lo e leido me gustaria mucho x los comentarios m agrada mas

  5. Ozqkar Chuz dijo:

    ste libro me parec intersant y sus comentarios q dicn d l me iso interesarme mas

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