Me pasé toda mi niñez viendo los documentales de la 2 después de la comida. Mi padre se los inyectaba como si fuera una droga y a mí me parecían bastante aburridos, siempre que no trataran de tiburones o grandes felinos. Hoy los recuerdo con cierta nostalgia. En ellos casi siempre aparecía un hombre campechano, de pelo blanco, que buscaba cualquier oportunidad para tirarse al suelo. Hoy sé que se llama David Attenborough y que esa voz decidida y bien acompasada no era la suya.
Pues bien, a través del blog ‘La ciencia y sus demonios’ encontré este vídeo a propósito de la entrada ‘Dios y la crueldad en la naturaleza’, que escribí hace poco. En él, D. Attenborough desmonta en un santiamén el argumento de ‘hay un creador misericordioso por la belleza de su creación’.



