Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías.
Norberto Costa
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Un post inquietante cuanto menos…
Te vas a reír y yo parezco tonta!!! pero no había leído el título del post xDDD
jajajaja, que loca, bueno eso quiere decir que esta vez sí que fue inquietante, aparte de ser un microcuento brutal. Saludos Ayrim!