Siempre llevo al retortero unos cuantos libros. Ahora estoy inmerso en Cien años de soledad, La sombra del viento, el Árbol de la ciencia y las Grandes mentiras de la historia. Pero ayer cayó en mis manos esta obra de teatro de Albert Camus, Calígula. Os la recomiendo sinceramente pese a que aún no la he empezado, nunca me ha decepcionado este autor. Es el autor del absurdo pero que finalmente no se queda en él, sino que da una salida rebelde que da sentido a la vida: a grandes rasgos ésta es su filosofía. Aparte de eso tiene un estilo que participa del absurdo, tiene toques cómicos y está muy bien construido. Para muestra un botón:
HELICÓN: Dime, Quereas, ¿de veras te ha parecido una muestra de gran arte?
QUEREAS: En cierto sentido, sí.
HELICÓN: Comprendo. Eres muy astuto, Quereas. Tan falso como un hombre honrado. Pero verdaderamente astuto. Yo no soy astuto. Pero no consentiré que toquéis a Cayo, incluso si eso lo que él desea.
QUEREAS: No entiendo ese discurso. Pero te felicito por tu abnegación. Me gustan los buenos domésticos.
HELICÓN: Muy orgulloso te veo, ¿eh? Sí, yo sirvo a un loco. Pero y tú, ¿a quién sirves tú? ¿A la virtud? Voy a decirte lo que pienso de eso. Yo he nacido esclavo. Así que la música de la virtud, hombre honrado, la he bailado bajo el látigo. Cayo no me soltó discursos. Me emancipó y me metió en su palacio. Así es como he podido miraros a vosotros, los virtuosos. Y he visto que teníais un sucio aspecto y un pobre olor, el olor insípido de los que nunca han sufrido ni arriesgado nada. He visto las lujosas túnicas, pero también los harapos en el corazón, el rostro avaro y la mano huidiza. ¿Vosotros, jueces? Vosotros, tendero de la virtud, vosotros que soñáis con la seguridad como las muchachas sueñan con el amor, y que, sin embargo, vais a morir en el espanto sin tan siquiera saber que os habéis pasado toda la vida mintiendo, ¿sois vosotros quienes os atrevéis a juzgar al que ha sufrido sin tasa, al que sangra cada día por mil nuevas heridas? Antes tendréis que pasar por mi cadáver, estad seguros. Sí, puedes despreciar al esclavo Quereas. ¡Pero está por encima de tu virtud, puesto que aún puede querer a este amo miserable, al que defenderá de vuestras mentiras, de vuestras bocas perjuras…!
QUEREAS: Mi querido Helicón, te dejas llevar por la elocuencia. Francamente, antes tenías mejor gusto.
HELICÓN: Lo siento de veras. Esto es lo que trae rozarse demasiado con vosotros. Los viejos esposos llegan a parecerse tanto, que acaban por tener el mismo número de pelos en las orejas. Pero me corregiré, no temas, me corregiré. Sólo que…mira, ¿ves este rostro? Bien. Pues míralo bien. Perfecto. Ahora ya has visto a tu enemigo.
Calígula. Albert Camus, 1944
Puedes leer otro acto de la obra aquí. Otro relato completo en Metamorfosis del blog (II)

A mi pe pasa que leo…bien poco, cosas que no sean…
como Caligula va a ser….que mi marido segurito que si..
cuando llegue ya ire contestando a cada uno..por que leee
ufff y mi mayor,,el del cumple de ayer,,aun no vio la pagina
despues se reirà de mi jajajjaj……me dijo
La sombra del viento que le gustò muchiiiiisimo…que esra
uno de los mejores que habia leido….
Que bueno esque les guste tanto leer…ya te veo yaa..jjjj
un abrazoo
denada!!me alegro q t gustase y te hiciese pensar ya me contaras el resultado de ese pensamiento, si qieres claro jeje
besitos
PEDRO PABLO
SE TE HA OTORGADO UN PREMIO EN TU BLOG
DEBES DE RECOJERLO EN MI RINCONCITO.
un saludo
hola!
escribo esto porque tengo una duda, por llamarla duda.
fui a ver esta obra al teatro hace un mes aproximadamente.
y queria saber el texto del comienzo, el cual lo repiten un par de veces si no me equivoco.
si lo tienen pasenmelo a mi E-mail o nose como manejarse aca.
muchas gracias